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Muy buenas tajitoadictos, tras unas largas vacaciones de verano nos complacemos en presentaros el resurgir del único Ave Fénix de color blanco y verde existente a parte de nuestra amada Andalucía, si El Tajito regresa y con más fuerza que nunca con un articulo publicado por Er Peludo. De aquí en adelante y hasta el próximo Junio esperamos que el ritmo no decaiga, tanto por parte de los que gestionamos este blog como por parte de todos los que colaboráis. Juntos hacemos un tajito grande y libre. Gracias.
16 nov 2009
EXCOMUNION, por DENDROFILO
la Jerarquía de ia iglesia católica acaba de dar un fuerte aldabonazo a las conciencias de diputados y diputadas de nuestro Congreso: votar a favor de la nueva ley del aborto constituirá la comisión de un pecado público, y, por tanto, quien incurra en él, atraerá sobre sí mismo una penitencia pública, como puede ser la excomunión.
No hace falta ser un eximio teólogo ni un santo Padre de la Iglesia para admitir que, en consecuencia con su doctrina antiabortista, mil veces proclamada a los cuatro vientos, esta "dolorosa" decisión de los Pastores de la grey católica, está perfectamente justificada.
Es más, lo verdaderamente extraño es que este aldabonazo se produzca ahora, que se trata simplemente de modificar la ley del aborto, y no se produjera con la misma rotundidad cuando se aprobó la primera ley del aborto.
Resulta incongruente que los diputados/as de esta legislatura tengan que ejercer su voto bajo la amenaza de ser apartados de la comunión de los santos, mientras que aquellos que dieron su sí a la,primera ley abortista – que fue la que en verdad le dio legalidad al aborto en determinadas circunstancias - ni por un momento han sufrido este castigo, ni siquiera se les amenazara con él.
Igualmente se me ofrece como chocante y dificil de asimilar, que quienes habiendo gobernado, incluso con mayoría absoluta parlamentaria, no hayan intentado siquiera derogar la ley del aborto, tampoco fueran excomulgados. Tambien se pueden cometer pècados públicos "por omisión".
Y, puestos a poner las cosas en su sitio, sorprende que no se haya pensado en excomulgar a quienes han hecho propaganda a favor del condon o han procedido a repartirlos de forma gratuita con publicidad y con abierta incitación a su uso.
Y, por no incurrir en el tópico de que a la Iglesia sólo le interesa lo que toca al omnipresente sexto mandamiento, podemos extrañarnos de que no se haya amenazado con excomunión a quienes, haciendo pública su condición de católicos practicantes, roben dinero público. A estos, además, habria que advertirles de que nos les será levantada la excomunión ni perdonado su pecado hasta que no hayan restituído a las arcas del estado lo sustraído.
Pero nunca es tarde si la decisión es buena: la Iglesia debe empezar a ejecutar excomuniones, no sólo a los voten esta ley, sino a todos los que pudieron abolir la anterior y no lo hicieron; y a todos los que considerandose católicos se divorcian y se vuelven a casar por lo civil sin que la iglesia haya anulado su vínculo anterior, y a quienes habiendo contraido matrimonio canónico abandonan publicamente a su conyuge y conviven publicamente con una nueva pareja; y a quienes se apropiado indebidamente de dinero público, de suelo público, de bienes públicos en general.
De los asuntos internos de cada conciencia "ni siquiera la Iglesia" se considera competente para opinar. Pero de los públicos se diría que está obligada a opinar y a actuar en consecuencia: adelante pues con las excomuniones a diestro y siniestro. Que sepamos de una vez cuántos y cuáles son los católicos de verdad; sobre todo CUANTOS, porque luego vienen los dineros del estado para el mantenimiento de la religión.
No hace falta ser un eximio teólogo ni un santo Padre de la Iglesia para admitir que, en consecuencia con su doctrina antiabortista, mil veces proclamada a los cuatro vientos, esta "dolorosa" decisión de los Pastores de la grey católica, está perfectamente justificada.
Es más, lo verdaderamente extraño es que este aldabonazo se produzca ahora, que se trata simplemente de modificar la ley del aborto, y no se produjera con la misma rotundidad cuando se aprobó la primera ley del aborto.
Resulta incongruente que los diputados/as de esta legislatura tengan que ejercer su voto bajo la amenaza de ser apartados de la comunión de los santos, mientras que aquellos que dieron su sí a la,primera ley abortista – que fue la que en verdad le dio legalidad al aborto en determinadas circunstancias - ni por un momento han sufrido este castigo, ni siquiera se les amenazara con él.
Igualmente se me ofrece como chocante y dificil de asimilar, que quienes habiendo gobernado, incluso con mayoría absoluta parlamentaria, no hayan intentado siquiera derogar la ley del aborto, tampoco fueran excomulgados. Tambien se pueden cometer pècados públicos "por omisión".
Y, puestos a poner las cosas en su sitio, sorprende que no se haya pensado en excomulgar a quienes han hecho propaganda a favor del condon o han procedido a repartirlos de forma gratuita con publicidad y con abierta incitación a su uso.
Y, por no incurrir en el tópico de que a la Iglesia sólo le interesa lo que toca al omnipresente sexto mandamiento, podemos extrañarnos de que no se haya amenazado con excomunión a quienes, haciendo pública su condición de católicos practicantes, roben dinero público. A estos, además, habria que advertirles de que nos les será levantada la excomunión ni perdonado su pecado hasta que no hayan restituído a las arcas del estado lo sustraído.
Pero nunca es tarde si la decisión es buena: la Iglesia debe empezar a ejecutar excomuniones, no sólo a los voten esta ley, sino a todos los que pudieron abolir la anterior y no lo hicieron; y a todos los que considerandose católicos se divorcian y se vuelven a casar por lo civil sin que la iglesia haya anulado su vínculo anterior, y a quienes habiendo contraido matrimonio canónico abandonan publicamente a su conyuge y conviven publicamente con una nueva pareja; y a quienes se apropiado indebidamente de dinero público, de suelo público, de bienes públicos en general.
De los asuntos internos de cada conciencia "ni siquiera la Iglesia" se considera competente para opinar. Pero de los públicos se diría que está obligada a opinar y a actuar en consecuencia: adelante pues con las excomuniones a diestro y siniestro. Que sepamos de una vez cuántos y cuáles son los católicos de verdad; sobre todo CUANTOS, porque luego vienen los dineros del estado para el mantenimiento de la religión.
Etiquetas:
Reflexiones,
Sociedad
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